lunes, noviembre 23, 2009

El costo actual de evitar futuros efectos nocivos del cambio climático

 
 
William Nordhaus, de Yale, calcula la inversión para impedir los efectos nocivos del cambio climático, tal como empresas y personas analizan sus gastos de largo plazo: utilizando una tasa de descuento, que deriva en unos US$ 90 por hogar estadounidense al año. Un monto mínimo, dado que el impacto del calentamiento comenzaría a evidenciarse en unos 100 a 200 años más.
23/11/09

(La Tercera) William Nordhaus, un destacado economista de la U. de Yale, no sólo fue este último año un muy mencionado candidato a recibir el Premio Nobel de Economía. También es un entusiasta analista sobre temas de actualidad. En 2002, un extenso paper suyo intentó predecir el costo que tendría para EEUU su guerra contra Irak. Cuando en 2007 el precio del petróleo estaba en pleno ascenso a su peak de 2008, escribió "¿Quién le teme a un gran shock del petróleo?". Pero tema recurrente ha sido para él el calentamiento global y sus efectos.

En momentos en que se ha hecho casi evidente que la Cumbre medioambientalista que se desarrollará en diciembre en Copenhague, la capital danesa, probablemente no rendirá acuerdo legal alguno entre los grandes países contaminantes para reducir la emisión de gases con efecto invernadero, los cálculos de Nordhaus son iluminadores tanto para poner en perspectiva el problema, como para callar las alarmas de que el costo de combatir esos efectos nocivos es elevadísimo.

El académico es autor del difundido libro (2008), "Una cuestión de equilibrio: ponderando en políticas sobre calentamiento global". En él concluye que entre las propuestas más conocidas que se han elevado para combatir el problema, ninguna ayudaría mucho: el Protocolo de Kioto entre 175 naciones tendrá un efecto mínimo en paliar los efectos del calentamiento, dice; la aplicación del circulado Informe Stern, del gobierno británico, sería muy onerosa e ineficaz, y las propuestas del ex presidente de EEUU, Al Gore, serían aún peores.

Tasa de descuento

Nordhaus se define ante el calentamiento global en tres partes. La primera es que el problema del calentamiento global no es apremiante y que sus efectos tardarían en manifestarse con fuerza entre 100 y 200 años: el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático dice que la temperatura del planeta aumetará entre 1,8° y 4° recién el próximo siglo.

Luego, dice que las emisiones dañinas de dióxido de carbono son producto de una imperfección del mercado, la cual puede solucionarse al asignar un valor a este gas. Esto es, "el precio de mercado o la multa que pagarían aquellos que utilizan combustibles fósiles y, por tanto, generan emisiones de CO2", dice.

En tercer lugar, señala Nordhaus, se debe aplicar una tasa de descuento para hacer comparables los beneficios por mejoras ambientales a futuro, con los costos incurridos hoy para lograrlo.

"El principio del descuento sugiere que propuestas como el protocolo de Kyoto, que comporten gastos elevados en el presente, no deberían adoptarse a no ser que los costos del calentamiento global se prevean descomunales", explica el catalán Xavier Sala-i-Martin, destacado profesor en la U. de Columbia y férreo opositor a la propaganda de daños que provocaría el fenómeno.

Los cálculos de Nordhaus derivan en que las inversiones realizadas hoy para prevenir en un siglo los eventuales daños del cambio climático debieran ser función de una tasa de descuento de 4%. Así, un dólar invertido en 2010 equivaldría a US$ 54 en 2110. Esto implica que la inversión debe reducir el daño causado en un monto superior a US$ 54 dentro de 100 años para que reporte un beneficio económico social.

Nordhaus desarrolló un modelo informático (el Dice, o Modelo Integrado Dinámico de Clima y Economía), que calcula los costos y beneficios de diferentes propuestas de política.

Una de esas opciones sería mantener el actual status quo y no restringir las emisiones de CO2, en cuyo caso los daños al medioambiente ascenderían en 2100 a US$ 23 billones (miles de millones de dólares que en EEUU corresponden a trillones).

Aquella que el académico califica de "óptima" es la más costo-efectiva, consistente en un impuesto reajustable de alcance mundial a las emisiones de dióxido de carbono. Esta es la única de las alternativas que brindaría un beneficio. Todas las otras derivarían en costos netos.

El beneficio ascendería a US$ 3 billones, suma que podría financiar la investigación y desarrollo de tecnologías que pudieran ganarle la batalla al CO2. Para Nordhaus, lograr este desenlace sería tan simple como aumentar el gasto en consumo de energía a los hogares estadounidenses en US$ 90 al año.

Sus cifras muestran que un hogar típico consume al año 12.000 kwh de electricidad, a un precio de US$ 0,1 por kwh. Si esa energía fue generada a partir de carbón, la emisión de carbono asociada es de aproximadamente tres toneladas.

Luego, esa cantidad debiera ser gravada o multada a una tasa de US$ 30 por tonelada. El consumo anual entonces se incrementaría a US$ 1.290, desde US$ 1.200 o sólo un 7,5%.

FUENTE:
CONSULTEN, ESCRIBAN OPINEN LIBREMENTE
Saludos
RODRIGO GONZALEZ FERNANDEZ
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