viernes, julio 08, 2016

5 RITUALES PARA TERMINAR EL DÍA QUE HARÁN TUS MAÑANAS MÁS EFECTIVAS

5 RITUALES PARA TERMINAR EL DÍA QUE HARÁN TUS MAÑANAS MÁS EFECTIVAS

Por Laura Martinez Molera

Date

08/07/2016 08:00:00

despertadorLos entrenadores de carreras suelen decir que lo más importante sobre correr era que el final de la carrera era tan importante como el comienzo.

Lo mismo sucede en el lugar de trabajo.

Puedes tener una racha increíblemente productiva, pero si no finalizas tu día revisando en qué trabajarás mañana, evitas que tu salida sea tan veloz como sea posible.

Los rituales del final del día garantizan que sepas exactamente en qué trabajarás al inicio de cada nuevo día cuando entres por la puerta de la oficina. La siguiente rutina de cinco pasos es una gran forma para asegurarte de empezar todos los días con el pie derecho.

1) Hacer una reunión de pie.

Cuándo hacerlo: tres horas antes de finalizar tu día.

Una reunión de pie es una junta muy corta que se originó en los departamentos de ingeniería para garantizar la alineación diaria entre los miembros del equipo, pero el proceso se puede adaptar a cualquier trabajo. De hecho, yo realizo dos reuniones de pie al día, pero solo las reuniones de la tarde tendrán un efecto sobre tu día siguiente.

Todas las tardes debes hacerte estas preguntas:

  • ¿Qué tengo que acabar para hoy?
  • ¿Qué hace falta hacer que puede aplazarse para mañana?
  • ¿Qué deberías realizar hoy de la lista de mañana (solo si ya completaste las tareas del día)?

Échale un vistazo a este post para obtener más información sobre cómo incorporar las reuniones de pie en tu rutina diaria.

2) Evaluar y clasificar por prioridades la lista de tareas que te quedan por hacer.

Cuándo hacerlo: después de la reunión de pie.

Después de que hayas evaluado lo que se puede finalizar para el día de hoy y qué necesita aplazarse, ajusta tu lista de tareas por hacer. (Todoist es una app de una lista de cosas por hacer que te permite asignar uno de los cuatro niveles de prioridad a las tareas que aún no has realizado. Para mí es muy útil). Cualquier tarea que no sea esencial se puede posponer para más adelante en la semana o eliminarla por completo. Además, también puedes delegarla o abstenerte de terminarla.

3) Revisar el calendario del día siguiente.

Cuándo hacerlo: dos horas antes de finalizar el día.

Cuando estás más ocupado, es natural que te enfoques por completo en lo que tienes entre manos, pero revisar tu calendario unas horas antes de salir del trabajo atenúa la posibilidad de olvidar un compromiso que requiere trabajo de preparación.

Si tu preparación es un compromiso muy grande (usa tu propio juicio para definir esto), entonces empieza a avanzar desde hoy en ello. De lo contrario, crea una nota que te recuerde realizar la preparación para tus reuniones apenas comience la mañana.

4) Revisar tus borradores de correos electrónicos.

Cuándo hacerlo: al final del día.

Es inevitable; al final del día normalmente tengo al menos uno o dos correos electrónicos que empecé a escribir, abandoné a la mitad del camino... y después olvidé.

A menos que necesites escribir una obra maestra o un correo electrónico de recapitulación largo que requiere de más de 10 minutos de tu atención, es una buena idea terminar con esos correos electrónicos rezagados para que no inicies el día de mañana con distracciones en tu bandeja de entrada.

5) Actualizar la lista de tareas por hacer del siguiente día.

Cuándo hacerlo: al final del día.

Cuando hayas terminado todo lo necesario del día, tómate dos minutos para revisar la lista de cosas por hacer de mañana. Hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Estas tareas necesitan finalizarse en cierto orden?
  • ¿Qué tareas tienes que terminar mañana? (Coloca al principio las que tengan mayor prioridad).
  • ¿Qué tareas puedes dejar para más adelante? (Coloca al final las que tengan menor prioridad).
  • ¿Ciertas tareas necesitan completarse en algún momento en específico del día y creaste una nota sobre ello (en lugar de confiar en tu memoria)?

¡Una vez que sepas las respuestas de estas preguntas, estarás preparado! Ya habrás creado tu lista de cosas por hacer y mañana podrás entrar a la oficina sabiendo exactamente cuál es el programa laboral de ese día y empezar a realizar tus tareas en lugar de gastar tu tan preciado tiempo en organizar todo.







































































































































































































Saludos
Rodrigo González Fernández
Diplomado en "Responsabilidad Social Empresarial" de la ONU
Diplomado en "Gestión del Conocimiento" de la ONU
Diplomado en Gerencia en Administracion Publica ONU
Diplomado en Coaching Ejecutivo ONU( 
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TRANSANTIAGO: Director de Alsacia-Express: "El ministro es el director de orquesta y lo que suceda en Transportes es su responsabilidad"

Director de Alsacia-Express: "El ministro es el director de orquesta y lo que suceda en Transportes es su responsabilidad"

Mayor operador del sistema responsabiliza al gobierno de no ajustar pagos ante baja en demanda y aumento de costos. Señala que la falta de financiamiento, podría condicionar su participación en la licitación de 2018.

Oriana Fernández y Michel Nahas08 de julio del 2016 / 01:04 Hrs

En 2007, cuando partió el Transantiago, las condiciones para operar pactadas entre el gobierno y los privados eran de las "mejores del mundo", describe José Ferrer, director de Alsacia-Express, la mayor empresa del sistema, con 1.872 buses y 93 servicios que cruzan la capital. En contraste, el Ejecutivo  reconoce que la firma hoy se encuentra en su peor crisis financiera: adeuda a inversionistas extranjeros y fabricantes de vehículos, US$ 400 millones. "No pudimos cumplir ni siquiera en forma parcial con una cuota, por lo que caímos en un default total", señala. No hace ninguna autocrítica respecto a la mala gestión que les endosa el gobierno, sino que Ferrer plantea que su situación se debe a los cambios de contratos (pago por pasajero transportado en un 70%), en 2012,  y que no ha habido una modificación de los mismos, lo que agravó las condiciones. ¿El ministro de Transportes tiene responsabilidad en este problema? "El es el director de orquesta y lo que suceda en Transporte es su responsabilidad", responde.

Ustedes comenzaron a operar sin dificultades aparentes. ¿Qué los lleva a este escenario?

Este es un sistema que en sus orígenes tuvo un comienzo complejo, con una tasa de mortalidad alta: se partió con 14 operadores y hoy son siete concesionarios. Yo estuve desde la primera renegociación de contratos y la puesta en marcha de un sistema es muy agonizante. Se requiere de mucha voluntad política y de los privados para enfrentar sorpresas. El contrato de concesión con el que partió el sistema era uno de los mejores del mundo, porque contemplaba la capacidad de tener un equilibrio financiero, lo que era bien visto por los inversionistas. Era de bajo riesgo. 

Luego vino la renegociación de contratos de 2011. ¿Qué impacto trajo para el sector?

La propuesta de contrato fue rechazada por  el grupo Alsacia-Express en su momento, debatida financieramente y técnicamente y se extendió por muchos meses el análisis: fuimos los últimos en firmar. Nuestra continuidad en el sistema fue condicionada a la aprobación de los contratos. Se nos amenazó de que no terminaríamos las concesiones si no los aprobábamos y por ello alertamos al grupo de los problemas que veíamos, de los riesgos. La tarifa que se nos fijó no tenía el respaldo técnico y tuvimos que aceptar ingresos inferiores a los que debían ser. Además, hicimos inversiones para reducir la evasión, buscando capturar recursos a través de las validaciones. 

¿Qué impacto observan hoy luego de que se aceptaran esas condiciones?

Durante los últimos años se afectó al estructura de costos y los ingresos por diversas situaciones. La industria cayó en demanda, lo que se traduce en que hemos perdido el 25% de las validaciones, tenemos costos para controlar la evasión que no se compensan y descuentos que alcanzan los US$ 20 millones por año, al no lograr los indicadores. Pero hay que entender que esos indicadores están impactados por la flota, su estado, comportamiento de conductores y eventos en la ruta. 

Tenemos un deterioro progresivo de la flota -que cumple nueve años- y se opera en una infraestructura inadecuada. También se trabaja con un nivel de vandalismo no observado en ningún otro país de América Latina. Eso impacta en la reparación de los buses y en los descuentos por la falta de vehículos. Esto es equivalente a que tuviéramos nueve jugadores de fútbol en la cancha ¿Qué posibilidades tenemos de ganar? El ministerio nos ha obligado a mantener un plan inviable por los últimos dos años y que ha sido validado aunque haya déficit. 

¿Eso los lleva a un desequilibrio económico total?

El desequilibrio económico ha ido en aumento por un nivel de ingresos que cae y los mecanismos de ajuste que no contemplan los factores clave. Nos sorprende escuchar al gobierno decir que las empresas tienen los suficientes recursos debido a su operación. Pero en ello no se considera el componente del endeudamiento en la estructura de capital. Por ello, cuando se habla de retornos, uno debe hablar del resultado después de las obligaciones financieras. 

¿A cuánto asciende la deuda hoy y qué piensan sus acreedores sobre su realidad en Chile?

La deuda asciende US$ 400 millones, de los cuales US$ 350 millones corresponden a los bonistas, mientras que el resto es con  brazos financieros,  es decir, los fabricantes de buses (Volvo y Scania). Además, hay deudas hipotecarias por un terminal. Es el monto más alto del sistema. La principal frustración de los acreedores es que han visto que el actuar del gobierno va en contra de un contrato de concesión. No entienden por qué el Estado chileno ha sido exitoso en promover alianzas público-privadas, ha protegido la inversión extranjera históricamente, pero hoy posee un comportamiento que se aparta de lo que ha sucedido con otro tipo de industrias. En Chile nunca ha habido financiamiento para empresas del Transantiago y buscamos capitales afuera, pero hoy tenemos las puertas cerradas. Teníamos un pago de la deuda (de US$ 23 millones) en junio y no pudimos cumplir ni siquiera en forma parcial, por lo que caímos en un default (suspensión de pagos). 

¿Hay riesgo de que no puedan seguir operando si no reciben recursos?

Acordamos con los acreedores un plazo de 90 días de gracia durante el cual los bonistas no van a ejercer acciones contra nosotros. Y  vamos a trabajar en que esto se solucione. Cuando estás en cesación de pago, hay otros actores que toman decisiones que gatillan procesos. Luego de los 90 días, y si no hay acuerdo con ellos, pasaremos a un período donde vamos a enfrentar incertidumbres, pero tendremos la capacidad de operar intacta y resultados operacionales que nos permitan estar al día. Pero a los acreedores les deberemos. 

Evaluación

El gobierno dice que hay empresas en similares condiciones con un buen desempeño...

Nos sorprende la falta de interés del gobierno en entender el funcionamiento de las empresas. Hemos extendido invitaciones al ministro de Transportes y a su equipo para que puedan aclarar cualquier duda, abrir procesos de auditoría y comprender nuestros resultados. Cada empresa tiene su propia estructura y funcionamiento. Ejemplo de ello es que el 75% de nuestros servicios que comienzan a operar fuera de las terminales, eso lleva que hayan kilómetros en vacío, los que llegan al 15% del total, lo que no son pagados. Hemos pedido cambios para que este factor se contemple hoy y también en la próxima licitación, pero no hemos sido escuchados. 

¿Qué requerimientos están realizando a la autoridad hoy?

Ellos aceptaron reajustar por la caída de pasajeros y el proceso del panel de expertos fue tortuoso, porque se declararon incompetentes. El gobierno no aceptó tratar algunos temas, como el aumento de  los vehículos de reserva y la renovación de la misma. La posición ante estos puntos en el último año y medio fue una posición 'fiscalista', no reconociendo el contrato de concesión. Pero, en 2012, hubo condiciones de ajuste  en los contratos a operadores, a quienes se les renovó la flota y se les aumentó la tarifa. Hemos pasado por una situación de flota muy compleja que tiene un componente de calidad y cantidad: en la medida que la velocidad baja en las calles, se genera un requerimiento de buses extra. Y si el vehículo envejece, los tiempos requeridos para el mantenimiento aumentan y la cantidad de máquinas, finalmente, baja.

¿Han obtenido alguna respuesta en concreto?

Hemos estado en forma permanente solicitando un análisis profundo. La autoridad  establece los ingresos y costos, además de los recorridos. Hay que ver cuántos cambios se han establecido en el programa operacional en los últimos 36 meses. Este gobierno no ha hecho nada y ha incumplido sus responsabilidades, especialmente, el equilibrio económico.

¿Tiene responsabilidad el ministro de Transportes en estos problemas de la industria?

El ministro (de Transportes) es el director  de orquesta, tiene nombre y apellido, acá hay responsabilidades personales. Es ineludible que él es responsable de lo que suceda en el sector Transportes. Pese a que hay estudios respecto a estos problemas, no ha habido una respuesta adecuada para el usuario, ante lo masivo que es el transporte público. Ante el diagnóstico hecho por los operadores, no hubo un acompañamiento de la autoridad. Hay déficit que nos siguen golpeando: la gestión de flota que estaba en los contratos iniciales; la evasión y que se nos responsabilice por ella, porque no estamos encargados del orden público. Existen apenas 3,5 estaciones de recarga por cada 10 mil habitantes (de la tarjeta Bip). ¿Y quién pone las reglas del juego? es el gobierno, que ve los servicios, los contratos, aprueba flotas. Quieren evadir su responsabilidad en el tema.

¿Participarán de la licitación de 2018?

Nos preocupa que cuando llegue el momento de financiar las inversiones en miras  a la nueva licitación, las puertas del financiamiento van a estar cerradas. El proceso que vivimos puede condicionar el participar en una próxima licitación, en la medida que no logremos hallar un mecanismo para solucionar la situación financiera. 

Respecto al interés de la industria internacional, tenemos conocimiento de que la autoridad ha hecho gestiones en los últimos 12 a 18 meses con operadores que conocemos. La respuesta que han tenido es que no están interesados en participar en el sistema, en este momento. Algunos de ellos visitaron Chile, se familiarizaron con el sistema y la verdad, objetivamente, ven que el sector tiene situaciones preocupantes: varias quiebras, las empresas endeudadas, entonces las compañías extranjeras dicen "¡yo no lo haría mucho mejor!".

Fuente:

Saludos
Rodrigo González Fernández
Diplomado en "Responsabilidad Social Empresarial" de la ONU
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