viernes, noviembre 17, 2006

comentario de libros: el cerebro ejecutivo

Libro: El Cerebro Ejecutivo: Lóbulos Frontales y Mente Civilizada.

Traducción del original: “The Executive Brain: Frontal Lobes and the

Civilized Mind”, 2001.

Autor: Elkhonon Goldberg, PhD

Editorial Oxford University Press, 2002

 

De origen ruso, Goldberg fue estudiante y amigo de Alexander Luria (autor de Funciones Corticales Superiores), con quien mantuvo una importante y decisiva relación en su vida. Emigró a Estados Unidos y actualmente vive en Nueva York. Divide su tiempo entre la Practica Neurológica y la investigación en Neurociencia Cognitiva. Tiene el cargo de Profesor clínico de Neurología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York, y es director del Instituto de Neuropsicología y Desempeño Cognitivo. .

Este libro tiene un doble mérito para el público de habla hispana. Su traducción al español, por una parte, y por otra, que a pesar de ser un libro científicamente riguroso, también lo es de divulgación. Explora la región del cerebro considerada por él mismo “más humana”, los lóbulos frontales, en un lenguaje accequible y ameno. Goldberg describe cómo los lóbulos frontales nos permiten comprometernos en procesos mentales complejos, como controlan nuestro juicio y sentido común, y nuestra conducta ética y social.

Durante mucho tiempo, desde los inicios científicos de la Neuropsicología a fines del s.xx, se tuvo una visión poco clara de las funciones de los lóbulos frontales. Esto resultaba de la escasa sintomatología que presentaban cuando dañados (por ejemplo en los resultados de pruebas de CI)., lo que era considerado desproporcionado si se comparaba con el enorme desarrollo que tuvieron a través de la escala filogenética. Esta visión cambió en las últimas décadas del s. XX, a partir de los avances de las técnicas de imágenes e investigación en pacientes con daño cerebral, el mayor refinamiento de las evaluaciones neuropsicológicas y los aportes de la neuroanatomía y neurofisiología sobre las conexiones y redes neuronales del cerebro, lo que ha permitido comprender mejor las sutilezas del comportamiento de los lóbulos frontales. Justamente a esto contribuye este libro.

Goldberg confiesa, a través de su relato, que su interés se inicia en Rusia, al observar lo que sucede con un amigo cuando cae al riel del Metro de Moscú, y es atropellado por el tren. Luego, también, por su intercambio intelectual con Luria, se dedica a estudiar la función de esta área cerebral, más olvidada que otras áreas del cerebro. Nos muestra cuan vulnerables son los lóbulos frontales y cuan devastadores pueden ser los efectos del daño cerebral en esa región, que puede llevar a conductas caóticas, desorganizadas y muchas veces asociales e incluso criminales.

El relato está repleto de casuística fascinante y anécdotas y el libro de Goldberg nos ofrece un panorama actualizado de los avances en Neurociencia Cognitiva. Su dedicación al estudio de los lóbulos frontales radica en el hecho de que considera que es la parte del cerebro que nos hace quienes somos definiendo nuestra identidad, encapsulando (en sus palabras) nuestras motivaciones y ambiciones, nuestra esencia, nuestra personalidad. Si otras partes del cerebro se dañan podemos perder la memoria, la percepción, la comprensión de lenguaje, o el movimiento. Pero mantenemos la esencia de nuestra individualidad y el núcleo de nuestra personalidad, en general, permanece intacto. Para él


 

los lóbulos frontales serían la parte más singularmente humana de todas las estructuras cerebrales, y piensa que tienen un rol crítico en el éxito o fracaso de cualquiera empresa humana. Los lóbulos frontales llevarían a cabo las funciones más complejas de todo el cerebro, las llamadas funciones ejecutivas. Están relacionados con la intencionalidad, el propósito y la toma de decisiones más complejas. Señala, finalmente, que la evolución humana completa ha sido denominada “la era de los lóbulos frontales” y su profesor, Alexander Luria, a quien dedica el libro, señalaba a su vez que el lóbulo frontal era “el órgano de la civilización.”

María de los Angeles Saavedra, PhD  Profesor de Neuropsicología

Departamento de Psicología  Facultad de Ciencias Sociales

Universidad de Chile

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