jueves, septiembre 13, 2007

La pasión por innovar EN LA EMPRESA Y LA POLITICA

ESTO ES VALIDO PARA LA POLITICA. nO HAY AVANCES SIN INNOVACION EN POLITICA

La pasión por innovar

Franc Ponti

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La innovación es una actitud vital que sólo se puede vivir acompañada de una extraordinaria motivación

En los últimos tiempos innovar está de moda. Sólo hace falta mirar la TV y comprobar la cantidad de empresas y productos que se apuntan al carro de la innovación. Todos queremos innovar. O, como mínimo, todos queremos ser percibidos como innovadores. Pero del dicho al hecho hay un gran trecho. Es la cultura del simulacro que denunció sabiamente el sociólogo Jean Baudrillard. Una cosa es ser realmente innovador y otra muy diferente es establecer estrategias para que sólo lo parezca.

Pero, ¿quién es realmente innovador? ¿Qué negocios, qué empresas, qué productos, qué servicios? Algunos expertos vinculan innovación con tecnología. A través de esa óptica sólo pueden ser innovadores los productos tecnológicos, como el iPod, las nuevas tecnologías televisivas o los algoritmos de Google.

Muchas veces se piensa que la creatividad y la innovación pertenecen en exclusiva al arte y la publicidad. Sólo hace falta contemplar la mayoría de spots publicitarios para darse cuenta de que la creatividad brilla por su ausencia. Y no digamos la creatividad artística, tremendamente estancada en las últimas décadas, salvo honrosas excepciones.

La innovación y la creatividad son cosas diferentes, que van más allá de los clichés o estereotipos de siempre. La innovación es una actitud vital que sólo se puede vivir acompañada de una extraordinaria motivación, léase pasión. Y ahí está el problema. ¿Cuántas personas trabajan apasionadamente? Las empresas modernas (y las antiguas) se caracterizan por desmotivar a sus integrantes. No han sabido, tradicionalmente, sacar lo mejor de sus colaboradores. Tom Peters afirma que las organizaciones sólo aprovechan el diez por cien del talento de sus gentes. ¿Exagerado? Quizás se queda corto, en muchos casos. Las empresas han conseguido automatizar el trabajo de tal forma que la implicación de sus integrantes es muy pequeña, casi invisible. La famosa frase yo no le pago a Vd. para que piense, sino para que trabaje debería poder denunciarse. Hay otra frasecita, pronunciada por los más grises estandartes de la anticreatividad, que también tiene tela: hoy en día está todo inventado. Lo mismo dijo (se puede buscar en las hemerotecas) el director de la oficina de patentes de los EUA en 1929. Gran acierto el suyo, porque como todo el mundo sabe, no se inventa nada nuevo desde 1929...

La innovación en la empresa actual debe romper reglas y normas establecidas. Hemisferio derecho y hemisferio izquierdo. Jefes y no-jefes. Imaginación y logística. Peter Gabriel y Albert Einstein. Cirque du Soleil y 3M. Joan Brossa y Stephen Jay Gould.

La empresa innovadora libera y no sojuzga. Permite la felicidad a través de la creación y el riesgo. Reconoce las fronteras del propio negocio pero intenta franquearlas, buscando nuevos océanos azules en que navegar.

Es posible aprender (o reaprender) a innovar, comprendiendo que es necesario mirar la realidad con unos ojos nuevos cada día.

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http://www.laeconomia.com/noticia.asp?id=791&numero=106

Saludos
Rodrigo González Fernández
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