miércoles, marzo 07, 2007

AHORRRAR ENERGIA.

Miércoles 7 de marzo de 2007

OBSERVATORIO MEDIO AMBIENTAL


Más allá del “bingo energético”

La meta de lograr entre 10% y 15% de la energía nacional mediante iniciativas de eficiencia en los próximos 10 años (1% a 1,5% anual) es, pese a todo, conservadora, porque ha sido ampliamente superada por los programas a nivel internacional.



Sara Larraín

Directora del Programa Chile Sustentable

El Día Mundial de la Eficiencia Energética (celebrado el lunes) llega cuando acudimos a una suerte de “bingo energético”. Grupos de interés han logrado desenfocar la discusión con propuestas no sustentables a fin de resolver la crisis de suministro que atraviesa el país. La demanda eléctrica en el Sistema Interconectado Central (SIC) registró un alza de 6,5% en 2006, y previsiblemente el sector privado y algunos políticos que lideran el lobby nuclear dicen que para cubrir la creciente necesidad energética se requiere de un reactor. Otras recomendaciones para nutrir un paradigma consumista del uso de energía (como la edificación de megacentrales) pretenden traumatizar el desarrollo equilibrado de las regiones en favor de Santiago.

En otras ocasiones hemos criticado la tendencia que acopla al crecimiento económico con la demanda eléctrica, pero esta vez el sin sentido tiene doble acento. Si la demanda marcó 6,5%, la expansión económica llegó sólo a 4,2%. O sea, derrochamos energía al ser ineficientes. En el concierto latinoamericano, nuestro país es donde esta ineficiencia es más aguda. Somos al mismo tiempo los más débiles en suministro, lo que tiende a destruir los esfuerzos ante la crisis, por decisiones cortoplacistas de los dos gobiernos anteriores.

Sin embargo, este círculo vicioso no es “natural” al desarrollo. El ejemplo es dado por países avanzados que han conseguido importantes logros y por estudios recientes que calculan que Chile puede liberar casi 500 MW, cifra semejante a la generación de una represa como Ralco. En detalle, el potencial por sector es de 25% en alumbrado; entre 9% y 20% en vapor industrial; 10% en refrigeración; 7,5% en electricidad en congelados de pescado; 18% de ahorro de diesel en calentadores de productoras de alimento; entre 25% y 40% en electricidad y climatización en hospitales, etcétera. Existen ejemplos imitables que desechan la existencia de un lazo directo entre la demanda energética y el crecimiento económico. En California las medidas aplicadas durante una década por la Comisión de Energía (el equivalente a nuestro Programa País de Eficiencia Energética, pero con un presupuesto mucho más importante) se tradujeron en que el requerimiento eléctrico cayó de 7% a 2% en 1990. A su vez, la economía, que mantuvo su tendencia hacia arriba, entre 3% y 4%, lo que alejó el miedo a los apagones y anuló la necesidad de construir nuevas centrales.

Es obvia la diferencia entre eficiencia y ahorro, porque en el primer caso hablamos de optimizar su aprovechamiento, pero sin comprometer el nivel de crecimiento económico ni el bienestar de las personas. En lo doméstico, se trata de la diferencia entre preferir una ampolleta eficiente y desechar la convencional, que ilumina menos e implica en el largo plazo pagar más por consumo eléctrico. Se justifica el llamado a informarse, porque las recomendaciones son tantas y se refieren a muchos ámbitos.

La meta de lograr entre 10% y 15% de la energía nacional mediante iniciativas de eficiencia en los próximos 10 años (1% a 1,5% anual) es, pese a todo, conservadora, porque ha sido ampliamente superada por los programas a nivel internacional. Aun así, un plan conservador permitiría a nuestro país generar energía por las nuevas tecnologías, gestión inteligente y manejo de la demanda. Eso, más el cambio cultural para incorporar hábitos de eficiencia en la comunidad y en la industria.

Saludos cordiales
RODRIGO GONZALEZ FERNANDEZ
CONSULTAJURIDICACHILE.BLOGSPOT.COM
Renato Sánchez 3586 dep 10
Santiago, Chile

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