lunes, marzo 21, 2011

RUTA DEL VINO DE COLCHAGUA CARLOS CARDOEN SIEMPRE PRESENTE

RECORRIENDO CHILE

RUTA DEL VINO DE COLCHAGUA

Ruta del Vino de Colchagua

Nadie duda de la popularidad del vino en estos últimos años y la cantidad explosiva de viñas, cursos enológicos o clubes de especializados que se han desarrollado debido a que Chile se transformó en uno de los puntos altos de producción en el cono sur.

El valle de Colchagua es uno de los lugares más emblemáticos a la hora de buscar vinos con calidad internacional y de larga tradición. Debido al amplio interés que suscitó entre la gente todo este mundo, varias viñas, 18 en la actualidad, se unieron dando origen a la afamada Ruta del Vino.

¿De qué trata? Básicamente de desentrañar el origen del vino, conocer todo el proceso que lleva al fruto de la vid a convertirse en uno de los caldos más antiguos de la existencia humana para, finalmente, degustar algunos de los mejores vinos que ofrece cada lugar.

Las excursiones son arregladas a gusto del consumidor, convirtiéndose esto en uno de los puntos altos. Dos, tres o cuatro viñas pueden ser visitadas en un día complementándose con una interesante oferta gastronómica y con la historia de cada lugar visitado.

En esta ocasión tuvimos la oportunidad de conocer dos productores de mostos del valle. En primer lugar, la Viña Santa Cruz, una de las más nuevas de Colchagua y en segundo término la viña Bisquertt, una de las más grandes y premiadas de la zona.

Viña Santa Cruz
El camino que une a Santa Cruz con Lolol, emblemático y pequeño poblado campesino de la VI región, tiene un nuevo vecino desde hace cuatro años. Carlos Cardoen compró 80 hectáreas para realizar un nuevo proyecto: la viña Santa Cruz.

Ubicada entre cerros y con aires que evocan las cercanías del océano, lo primero que llama la atención son los viñedos que durante esta época colorean sus hojas con tintes rojos, amarillos y otros que permanecen verdes dependiendo de la tipificación de sus frutos. Acá mandan en su mayoría las cepas Carmenère y Cabernet Sauvignon que son las que terminan generando los vinos que el enólogo José Miguel Sotomayor se encarga de obtener en una adecuada proporción.

El profesional explica que la meta de esta emergente viña es lograr vinos que "representen la tipicidad y terroir de Lolol". Debido a la posición geográfica de las vides los vinos que se producen en la Santa Cruz obtienen una "influencia marítima que provoca vinos complejos en su aroma y fáciles de beber", a decir de Sotomayor.

El primer producto de la viña es "Chamán", un varietal que mezcla (un "ensamblaje" como le dicen los que saben) Carmenère y Cabernet Sauvignon en partes iguales. Para septiembre se espera la salida del Reserva (monovarietal de 85%), que marcarán la génesis de productos de mayor nivel.

Las conversaciones de vino es solamente uno de los puntos de interés en la viña Santa Cruz. Lo interesante es conocer el contexto en que se produce la alquimia que transforma a la uva en el elixir al que Tito Fernández le canta la más conocida de sus tonadas.

Pero aparte de ello, de los toneles, las barricas, los grados etílicos y el poderoso aroma de la fermentación, este lugar se está especializando en entregar mayores capacidades turísticas a los visitantes.

Un restaurante con espectacular vista desde un cerro; un museo referido al vino con artefactos centenarios y de colección en el interior de la casona que sirve a la vez de fábrica; la tienda "Almatierra" con diversas artesanías y souveniers, son parte ya de un concepto distinto que se desea potenciar con el futuro SPA del Vino. Sí un lugar donde la sanación irá vía uva destilada.

Pero no es todo. La inventiva de su dueño no tiene límites, cosa comprobable con la última joyita de la viña: un pequeño teleférico suizo que une la zona de bodegas con una cima de un pequeño monte.

En cinco minutos el mini carro volador eleva a sus pasajeros hasta una especie de pequeño templo ceremonial en dónde las culturas originarias Mapuches, Pascuenses y Aymarás están representadas a través de una ruca, un bote y un portal de piedra, respectivamente. Además se planea potenciar aún más este lugar con la ejecución de un observatorio astronómico de seis telescopios, a la usanza de Mamalluca en la IV región, que será inaugurado a finales de este año.

Viña Bisquertt
Durante la tarde y por la ruta que se encamina hacia Pichilemu llegamos a una de las más representativas viñas de Colchagua: la Bisquertt. Fundada en 1970, sus instalaciones se encuentran en medio de una antigua casona con más de dos siglos de antigüedad.

Al ingresar al lugar se puede vivenciar en totalidad la transformación de la uva desde su génesis hasta el embotellamiento. Pero para ello es necesario pasar, tal como el fruto de la vid, de etapa en etapa, por la cual nos lleva una guía especializada de la viña.

La primera parada es la zona denominada "lagar" en dónde llega la uva y es limpiada de sus palitos e impurezas. La zona está llena de jornaleros que se dedican a una de las labores más importantes y fundamentales del vino: su pureza.

Unos inmensos estanques de acero inoxidable son la siguiente estación. Una enorme hilera de estos colosos mantiene cada uno más de 225 tanques de juguito de uva en plena fermentación. El total de la sala llega a los inimaginables… 15 millones de litros!!! De los cuáles se consiguen 8 millones al año que se exportan cerca del 90% de la producción a Inglaterra y Estados Unidos.

Todo esto ha sido esfuerzo de Osvaldo Bisquertt Rebeco, el creador de toda la viña que cuenta con más de 1260 hectáreas entre las que se cultivan variadas cepas. El gran salto de la viña, para lograr competir a nivel internacional fue, en parte, la inclusión de los enormes tanques de acero en lugar de las también enormes cubas de raulí que guardaban hasta 30 mil litros.

Desde el año 1991 se optó por un sistema más moderno, visible en gran parte de los salones, incluidas las oficinas de la enóloga Joanna Pereira. Si embargo hay un lugar que se ha mantenido inalterable en el tiempo: la guarda.

En este salón solamente hay silencio y poca humedad, además de mil barricas de roble americano o francés que guardan los mostos por meses o años hasta ser embotellados bajo las especificaciones que la enóloga quiere darle a cada uno. Los resultados de todo este proceso son los más de 300 premios internacionales que los vinos han recibido entre los que destaca el primer lugar del año 2000 como el mejor Merlot en la Internacional Wine and Spirit Competition.

Un gran salón con hermosas sillas de madera proveniente de algunas de las antiguas cubas, recibe a los visitantes que aprovechan las bondades del restaurante de la viña en donde, la especialidad, es el Maridaje o combinación de  platos de alta cocina con un vino y cepa idóneos.

Pero si solamente le interesa el vino per se, no hay para mayores preocupaciones ya que al finalizar el recorrido se llega a la sala de ventas y degustación. Dos reservas "La Joya", la marca más conocida de Bisquertt, son paladeados por los visitantes dando un marco ideal a todo el conocimiento teórico de las virtudes de los mostos.
En medio de la casona, se siente el alma de Colchagua, el vino le ha dado nuevas fuerzas y un reconocimiento mundial que está al alcance de la mano.

Texto y Fotografías: Jorge López Orozco (periodistaviajero@chile.com)


Fuente:

CONSULTEN, OPINEN , ESCRIBAN .
Saludos
Rodrigo González Fernández
Diplomado en "Responsabilidad Social Empresarial" de la ONU
Diplomado en "Gestión del Conocimiento" de la ONU
Diplomado en Gerencia en Administracion Publica ONU
 
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