lunes, abril 21, 2008

Palabras, sentimientos y flores

LA EMPRESA FAMILIAR
Palabras, sentimientos y flores
El lenguaje es un mapa de lo que sentimos, imaginamos y pensamos, que da más pistas sobre nuestra identidad de las que creemos. Cada mapa es único,... descubra por qué. 

El lenguaje es un mapa de lo que sentimos, imaginamos y pensamos, que da más pistas sobre nuestra identidad de las que creemos. Cada mapa es único, como lo somos cada uno de nosotros, y su uso está guiado por la brújula de nuestra visión del mundo que traza la dirección hacia un territorio determinado de forma deliberada.

Las palabras tienen dos planos: el denotativo, que es la esfera del significado explícito y directo, y el connotativo, que son los sentimientos asociados. En el uso cotidiano del mapa lingüístico somos conscientes de lo que decimos, pero no tanto de cómo lo decimos, olvidando que de nuestras palabras se puede desprende altanería, rechazo, burla, desprecio, orgullo, y también, por supuesto, sentimientos positivos como la aceptación, ternura, amor, comprensión o ayuda.

Cuando estamos en momentos de tensión nos aceleramos porque nos pierden los modos, los nervios, los gestos, la excitación, la personalidad del otro, su aparente inaccesibilidad o simplemente el hecho de que no comparte lo que nosotros estamos diciendo.

A veces es la propia persona la que no nos gusta, porque la percibimos como diferente y no le concedemos la más mínima oportunidad, apartándola de manera injusta y haciéndoselo ver con nuestro desdén en el lenguaje o una falta de atención, a veces, insultante. Es cierto que nos cuesta menos comunicarnos con personas con las que encontramos la conexión de manera inmediata, pero piense que el lugar de unión se puede encontrar, sólo hay que querer.

La mayoría de estos factores se pueden controlar, trabajando en sus debilidades, proyectando los beneficios que conllevará el cambio de actitud y tratando a los demás desde el eje del equilibrio personal, sin abarcar el terreno del otro, sin conquistar su reino particular.

Lo que nos sucede es que nos consideramos seres únicos y por eso no nos damos cuenta de que tenemos delante a otras personas que también se consideran y son únicas. Esto es lo que no entendieron las flores.


Alicia en el jardín de las flores

El viaje de Alicia por el País de las Maravillas tiene una interesante parada en el jardín de las flores, liderado por una rosa roja. Alicia, que previamente ha visto reducido su tamaño, llega a un jardín magnífico y sus coloridos habitantes la toman por uno de ellos. Las campañillas, los lirios, las margaritas, las rosas, los gladiolos ... todas las flores la aceptan, invitándola a cantar con ellas.

Cuando le preguntan de qué clase de jardín viene y la niña dice que de ninguno, se inicia el rechazo porque piensan que es una flor silvestre y empiezan a sacarle defectos, que hasta ese momento no tenía: carece de aroma, su corola está desvaída, sus colores nos son vivos y el tallo es raquítico. Alicia se defiende diciendo que es una niña, pero las flores van más allá y la acusan de ser una hierba que no merece estar entre ellas.

Las palabras cambian, se transforman. La amabilidad con la que le habían dado la bienvenida desaparece. Las flores pasan a calificarla de impertinente, presumida sin tener derecho a ello, y se vuelven burlonas, maleducadas y crueles, provocando en Alicia la huida.

Esto es precisamente lo que nos sucede cuando percibimos al otro como diferente y no lo aceptamos, arruinando el entendimiento y dañando intencionadamente a la otra parte. La solución está en perfeccionar todas aquellas habilidades que nos proyectan hacia el otro, sacándonos de nuestros propios límites.

Hay que prestar atención a lo que decimos, pero sobre todo a cómo lo decimos. Si queremos interactuar con los demás, lo primero es comprender al otro, su situación y sus sentimientos. Llegar a esa etapa sólo es posible a través de la escucha, de la sensibilidad empática.


Un acto de cortesía

En protocolo hay una figura que se denomina la cesión de la presidencia, que es uno de los mayores actos de cortesía que puede hacer un anfitrión, ya que según el artículo 4 del Real Decreto 2099/1983 es a él a quien le corresponde presidir los actos, ya que es el que los organiza. Pues bien, la comprensión del otro puede tener un paralelismo curioso con este ejemplo.

Lo normal es que nos esforcemos en que nos comprendan primero a nosotros. Esto sucede en los conflictos que se generan el ámbito familiar y profesional. Primero yo y luego el otro, si queda hueco. Pero, ¿ha probado alguna vez a ceder la presidencia de la comprensión al otro? Esto requiere un cambio de paradigma, salir de nuestras dimensiones y mantenernos por encima de nosotros mismos.

Las flores hicieron piña en torno a su clase ante la presencia de alguien que consideraban una intrusa, indigna de estar en ese paraíso y, por tanto, se encerraron más en sí mismas.

Si cree que la comunicación tiene un fuerte impacto en su vida y que es una habilidad necesaria para alcanzar sus objetivos y una herramienta de trabajo para impulsar la ilusión en los demás, piense en su lenguaje, pero no olvide que únicamente un 7% de los que le llega al receptor tiene que ver con la comunicación verbal, esto quiere decir que hay que enfocar el faro de la vigilancia hacia el 93% restante, que es el lugar en el que se encuentra la kinésica, o comunicación no verbal, y los elementos fonéticos, tales como el ritmo, la velocidad, los matices, la entonación o el tono vocal. Es muy importante el qué, pero lo es mucho más el cómo. Usted decide si regala una rosa o una mala hierba.

 

Autor Helena López-Casares Pertusa
Palabras, sentimientos y flores
El lenguaje es un mapa de lo que sentimos, imaginamos y pensamos, que da más pistas sobre nuestra identidad de las que creemos. Cada mapa es único,... descubra por qué. 

El lenguaje es un mapa de lo que sentimos, imaginamos y pensamos, que da más pistas sobre nuestra identidad de las que creemos. Cada mapa es único, como lo somos cada uno de nosotros, y su uso está guiado por la brújula de nuestra visión del mundo que traza la dirección hacia un territorio determinado de forma deliberada.

Las palabras tienen dos planos: el denotativo, que es la esfera del significado explícito y directo, y el connotativo, que son los sentimientos asociados. En el uso cotidiano del mapa lingüístico somos conscientes de lo que decimos, pero no tanto de cómo lo decimos, olvidando que de nuestras palabras se puede desprende altanería, rechazo, burla, desprecio, orgullo, y también, por supuesto, sentimientos positivos como la aceptación, ternura, amor, comprensión o ayuda.

Cuando estamos en momentos de tensión nos aceleramos porque nos pierden los modos, los nervios, los gestos, la excitación, la personalidad del otro, su aparente inaccesibilidad o simplemente el hecho de que no comparte lo que nosotros estamos diciendo.

A veces es la propia persona la que no nos gusta, porque la percibimos como diferente y no le concedemos la más mínima oportunidad, apartándola de manera injusta y haciéndoselo ver con nuestro desdén en el lenguaje o una falta de atención, a veces, insultante. Es cierto que nos cuesta menos comunicarnos con personas con las que encontramos la conexión de manera inmediata, pero piense que el lugar de unión se puede encontrar, sólo hay que querer.

La mayoría de estos factores se pueden controlar, trabajando en sus debilidades, proyectando los beneficios que conllevará el cambio de actitud y tratando a los demás desde el eje del equilibrio personal, sin abarcar el terreno del otro, sin conquistar su reino particular.

Lo que nos sucede es que nos consideramos seres únicos y por eso no nos damos cuenta de que tenemos delante a otras personas que también se consideran y son únicas. Esto es lo que no entendieron las flores.


Alicia en el jardín de las flores

El viaje de Alicia por el País de las Maravillas tiene una interesante parada en el jardín de las flores, liderado por una rosa roja. Alicia, que previamente ha visto reducido su tamaño, llega a un jardín magnífico y sus coloridos habitantes la toman por uno de ellos. Las campañillas, los lirios, las margaritas, las rosas, los gladiolos ... todas las flores la aceptan, invitándola a cantar con ellas.

Cuando le preguntan de qué clase de jardín viene y la niña dice que de ninguno, se inicia el rechazo porque piensan que es una flor silvestre y empiezan a sacarle defectos, que hasta ese momento no tenía: carece de aroma, su corola está desvaída, sus colores nos son vivos y el tallo es raquítico. Alicia se defiende diciendo que es una niña, pero las flores van más allá y la acusan de ser una hierba que no merece estar entre ellas.

Las palabras cambian, se transforman. La amabilidad con la que le habían dado la bienvenida desaparece. Las flores pasan a calificarla de impertinente, presumida sin tener derecho a ello, y se vuelven burlonas, maleducadas y crueles, provocando en Alicia la huida.

Esto es precisamente lo que nos sucede cuando percibimos al otro como diferente y no lo aceptamos, arruinando el entendimiento y dañando intencionadamente a la otra parte. La solución está en perfeccionar todas aquellas habilidades que nos proyectan hacia el otro, sacándonos de nuestros propios límites.

Hay que prestar atención a lo que decimos, pero sobre todo a cómo lo decimos. Si queremos interactuar con los demás, lo primero es comprender al otro, su situación y sus sentimientos. Llegar a esa etapa sólo es posible a través de la escucha, de la sensibilidad empática.


Un acto de cortesía

En protocolo hay una figura que se denomina la cesión de la presidencia, que es uno de los mayores actos de cortesía que puede hacer un anfitrión, ya que según el artículo 4 del Real Decreto 2099/1983 es a él a quien le corresponde presidir los actos, ya que es el que los organiza. Pues bien, la comprensión del otro puede tener un paralelismo curioso con este ejemplo.

Lo normal es que nos esforcemos en que nos comprendan primero a nosotros. Esto sucede en los conflictos que se generan el ámbito familiar y profesional. Primero yo y luego el otro, si queda hueco. Pero, ¿ha probado alguna vez a ceder la presidencia de la comprensión al otro? Esto requiere un cambio de paradigma, salir de nuestras dimensiones y mantenernos por encima de nosotros mismos.

Las flores hicieron piña en torno a su clase ante la presencia de alguien que consideraban una intrusa, indigna de estar en ese paraíso y, por tanto, se encerraron más en sí mismas.

Si cree que la comunicación tiene un fuerte impacto en su vida y que es una habilidad necesaria para alcanzar sus objetivos y una herramienta de trabajo para impulsar la ilusión en los demás, piense en su lenguaje, pero no olvide que únicamente un 7% de los que le llega al receptor tiene que ver con la comunicación verbal, esto quiere decir que hay que enfocar el faro de la vigilancia hacia el 93% restante, que es el lugar en el que se encuentra la kinésica, o comunicación no verbal, y los elementos fonéticos, tales como el ritmo, la velocidad, los matices, la entonación o el tono vocal. Es muy importante el qué, pero lo es mucho más el cómo. Usted decide si regala una rosa o una mala hierba.

 

Autor Helena López-Casares Pertusa
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El lenguaje es un mapa de lo que sentimos, imaginamos y pensamos, que da más pistas sobre nuestra identidad de las que creemos. Cada mapa es único,... descubra por qué. 

El lenguaje es un mapa de lo que sentimos, imaginamos y pensamos, que da más pistas sobre nuestra identidad de las que creemos. Cada mapa es único, como lo somos cada uno de nosotros, y su uso está guiado por la brújula de nuestra visión del mundo que traza la dirección hacia un territorio determinado de forma deliberada.

Las palabras tienen dos planos: el denotativo, que es la esfera del significado explícito y directo, y el connotativo, que son los sentimientos asociados. En el uso cotidiano del mapa lingüístico somos conscientes de lo que decimos, pero no tanto de cómo lo decimos, olvidando que de nuestras palabras se puede desprende altanería, rechazo, burla, desprecio, orgullo, y también, por supuesto, sentimientos positivos como la aceptación, ternura, amor, comprensión o ayuda.

Cuando estamos en momentos de tensión nos aceleramos porque nos pierden los modos, los nervios, los gestos, la excitación, la personalidad del otro, su aparente inaccesibilidad o simplemente el hecho de que no comparte lo que nosotros estamos diciendo.

A veces es la propia persona la que no nos gusta, porque la percibimos como diferente y no le concedemos la más mínima oportunidad, apartándola de manera injusta y haciéndoselo ver con nuestro desdén en el lenguaje o una falta de atención, a veces, insultante. Es cierto que nos cuesta menos comunicarnos con personas con las que encontramos la conexión de manera inmediata, pero piense que el lugar de unión se puede encontrar, sólo hay que querer.

La mayoría de estos factores se pueden controlar, trabajando en sus debilidades, proyectando los beneficios que conllevará el cambio de actitud y tratando a los demás desde el eje del equilibrio personal, sin abarcar el terreno del otro, sin conquistar su reino particular.

Lo que nos sucede es que nos consideramos seres únicos y por eso no nos damos cuenta de que tenemos delante a otras personas que también se consideran y son únicas. Esto es lo que no entendieron las flores.


Alicia en el jardín de las flores

El viaje de Alicia por el País de las Maravillas tiene una interesante parada en el jardín de las flores, liderado por una rosa roja. Alicia, que previamente ha visto reducido su tamaño, llega a un jardín magnífico y sus coloridos habitantes la toman por uno de ellos. Las campañillas, los lirios, las margaritas, las rosas, los gladiolos ... todas las flores la aceptan, invitándola a cantar con ellas.

Cuando le preguntan de qué clase de jardín viene y la niña dice que de ninguno, se inicia el rechazo porque piensan que es una flor silvestre y empiezan a sacarle defectos, que hasta ese momento no tenía: carece de aroma, su corola está desvaída, sus colores nos son vivos y el tallo es raquítico. Alicia se defiende diciendo que es una niña, pero las flores van más allá y la acusan de ser una hierba que no merece estar entre ellas.

Las palabras cambian, se transforman. La amabilidad con la que le habían dado la bienvenida desaparece. Las flores pasan a calificarla de impertinente, presumida sin tener derecho a ello, y se vuelven burlonas, maleducadas y crueles, provocando en Alicia la huida.

Esto es precisamente lo que nos sucede cuando percibimos al otro como diferente y no lo aceptamos, arruinando el entendimiento y dañando intencionadamente a la otra parte. La solución está en perfeccionar todas aquellas habilidades que nos proyectan hacia el otro, sacándonos de nuestros propios límites.

Hay que prestar atención a lo que decimos, pero sobre todo a cómo lo decimos. Si queremos interactuar con los demás, lo primero es comprender al otro, su situación y sus sentimientos. Llegar a esa etapa sólo es posible a través de la escucha, de la sensibilidad empática.


Un acto de cortesía

En protocolo hay una figura que se denomina la cesión de la presidencia, que es uno de los mayores actos de cortesía que puede hacer un anfitrión, ya que según el artículo 4 del Real Decreto 2099/1983 es a él a quien le corresponde presidir los actos, ya que es el que los organiza. Pues bien, la comprensión del otro puede tener un paralelismo curioso con este ejemplo.

Lo normal es que nos esforcemos en que nos comprendan primero a nosotros. Esto sucede en los conflictos que se generan el ámbito familiar y profesional. Primero yo y luego el otro, si queda hueco. Pero, ¿ha probado alguna vez a ceder la presidencia de la comprensión al otro? Esto requiere un cambio de paradigma, salir de nuestras dimensiones y mantenernos por encima de nosotros mismos.

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Autor Helena López-Casares Pertusa
 
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Saludos
Rodrigo González Fernández
DIPLOMADO EN RSE DE LA ONU
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EL ABC DE LA EMPRESA FAMILIAR

 
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El ABC de la Empresa Familiar El ABC de la Empresa Familiar

• Es muy posible que algunos de nuestros visitantes, aún siendo y reconociéndose como empresarios familiares o miembros de familias empresarias, no estén familiarizados con todos los términos y conceptos que la doctrina especializada ha ido desarrollando a lo largo de los últimos años entorno a la temática de la Empresa Familiar.

La presente sección proporciona un diccionario con definiciones de los términos y conceptos más relevantes.

¿Qué es un Protocolo Familiar? ¿Qué es y para qué sirve un Consejo de Familia?

Las respuestas a estas y más preguntas las encontrará en esta sección: el ABC de Empresa Familiar. Si desconoce algún concepto o desea profundizar en otros, consulte el ABC de Empresa Familiar.

Glosario de Términos

• 1ª Generación: el Fundador
• 2ª Generación:
Equipo de Hermanos
• 3ª Generación:
Consorcio de Primos

A 

• Accionista activo
• Accionista familiar
• Accionista pasivo
• Asesores del Consejo
de Administración
• Asesores del Consejo
de Familia

C 

• Comité de Dirección
• Comité Junior
• Comité mentor
• Consejeros externos
• Consejo de Administración
• Consejo de Familia
• Consultor de Empresa
Familiar
• Consultoría de Empresa
Familiar
• Cultura Familiar

E 

• Empleados Externos
• Empleados Familiares
• Empresa Familiar
• Esquema de los
tres círculos

F 

• Familia empresaria
• Family Office
• Formación de los
accionistas familiares

J 

• Jóvenes
• Jubilación
• Junta General
de Accionistas

L 

• Líder empresarial
• Líder familiar

M 

• Miembro de la familia
• Mujeres

N 

• Nepotismo



O 

• Oficinas familiares
• Órganos de gobierno

P 

• Parientes Políticos
• Participación en la
Empresa Familiar
• Planes de carrera
• Podar el árbol familiar
• Prevención de conflictos
• Profesionalización de
la Empresa Familiar
• Protocolo Familiar

R 

• Reparto de Dividendos
• Resolución de conflictos
• Reuniones familiares

S 

• Siguiente generación
• Socios externos
• Sucesión
• Sueldos
y compensaciones

V 

• Vender la Empresa
• Venta de acciones

 
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